El Dr. Herbert Lockyer nació en Londres en 1886 y fue pastor en Escocia e Inglaterra durante 25 años antes de venir a los Estados Unidos en 1935. En 1937 recibió el título honorario de Doctor en Divinidad del Seminario Evangélico del Noroeste. En 1955 regresó a Inglaterra donde vivió durante muchos años. Luego regresó a los Estados Unidos, donde continuó dedicando tiempo al ministerio de la escritura hasta su muerte en noviembre de 1984.
El libro consta de 304 páginas
'A través de la oración nos aferramos a la eternidad' Todas las oraciones de la Biblia no son un mero recital de frases muy usadas, es un derramamiento del corazón a Dios. La pasión y la belleza de la oración, por no hablar de su necesidad y eficacia, se reflejan poderosamente en este notable devocional. El Dr. Herbert W. Lockyer, que cubre la vasta extensión de las oraciones bíblicas, no solo las resume a todas, sino que también le muestra lo que cada libro de la Biblia revela acerca de la oración y su papel en la vida y la historia de la humanidad. Una pequeña muestra de los tipos de oración cubiertos en este libro incluye: * Oración en peligro * Oración y progreso espiritual * Oración sin palabras * Oración de temor * Oración de gratitud * Oración para entender la aflicción * Oración como diálogo * Oración de un afligido corazón * Oración de angustia * Oración por la acción divina Los libros "Todos" de Herbert W. Lockyer le brindan perspectivas enriquecedoras de la vida de la Biblia. Desde los personajes de los que puedes aprender, a las enseñanzas que puedes aplicar, a las promesas en las que puedes apoyarte y las profecías con las que puedes contar, las obras de Lockyer te ayudan a envolver tu mente alrededor de la Biblia y ponerla en tu corazón. Los libros de Lockyer incluyen Todos los apóstoles de la Biblia, Todos los nombres y títulos divinos en la Biblia, Todas las doctrinas de la Biblia, Todos los hombres de la Biblia, Todas las mujeres de la Biblia, Todas las profecías mesiánicas de la Biblia, Todos Los milagros de la Biblia, todas las parábolas de la Biblia, todas las oraciones de la Biblia y todas las promesas de la Biblia.
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miércoles, 26 de mayo de 2021
domingo, 15 de diciembre de 2019
Jesús nos dice a través de la Biblia que debemos orar y vigilar nuestras acciones, nos pide que recemos de forma constante y no sólo presenta la oración como una herramienta útil para comunicarnos con él, sino como algo indispensable para nuestra vida.
Los beneficios de la oración son innumerables, nos permite estar más unidos a Dios, nos ayuda a conocerlo haciendo que a su vez lo amemos más, la oración también nos ayuda a escuchar a Dios y a conocer su voluntad de su parte para nosotros, cuando se habla de la voluntad de Dios no se hace referencia a lo que él quiere que seamos, sino a lo que Dios desea que hagamos en todo momento.
Además la oración es tomar decisiones con Dios, nos ayuda a desapegarnos de las cosas materiales y a dirigir nuestra mirada a lo sobrenatural, por las razones expuestas debemos orar con fe y no olvidar cada día hacer la oración de la mañana al levantarse, para comenzar nuestro día con la guía de Dios y con el a nuestro lado en todo momento.
Formas más frecuentes de orar
Oración de Bendición
Con esta oración le pedimos a Dios que nos llene de su Gracia, ya que toda bendición proviene de Dios, para ello podemos ir ante un sacerdote para que gracias a su ministerio nos bendiga en nombre de Jesus.
Oración de adoración
Con la oración de adoración se reconoce humildemente la existencia del Todopoderoso, es que cuando oramos a Dios y lo adoramos nos damos cuenta de su grandeza, santidad y poder.
Oración de petición
Con la oración de petición le rogamos a Dios por las cosas que realmente necesitamos, todos sabemos que Dios conoce todos los aspectos de nuestra vida, sin embargo, este desea que le pidamos con insistencia, con fe y abiertos a su voluntad; un ejemplo de esto, es el momento en el que Dios vio como el pueblo de Israel sufría, pero no actuó hasta que escucho los gritos de su pueblo.
Oración de intercesión
En este tipo de oración se reza por los demás, por lo tanto debemos acordarnos cada día de quienes nos rodean y pedir por ellos para que mejoren de enfermedades o puedan solucionar cualquier problema que los aflija con la ayuda de Dios.
Oración de acción de gracias
Todas las cosas que tenemos las hemos recibido de Dios, muchas las tenemos por nuestro propio esfuerzo, pero Dios intervino para que pudiéramos conseguirlas, por lo tanto hay que agradecerle cada día a través de la oración.
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domingo, 8 de diciembre de 2019
¿Por qué debo orar?
En Mateo 7:7-8, Jesús nos manda e invita a orar.
"Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, encuentra, y al que llama, sele abre."
Con esperanza, fe y confianza en Dios, respondemos a su invitación a orar.
¿Por qué orar?
1. Dios lo ordena
Tales amonestaciones como: “Orad sin cesar”; “Dad gracias en todo”; “Velad y orad” y “Orad al Padre” son muy numerosas en la Biblia. Nadie puede ser obediente a Dios sin vivir una vida llena de oración.
2. Es la puerta de entrada a muchas bendiciones
El Espíritu Santo es dado “a los que se lo pidan” al Padre (Lucas 11.13). Se le promete poder espiritual al que ora con toda sinceridad (Marcos 9.29). Y además, “la oración de fe salvará al enfermo”, porque la “oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5.15–16). En vista de que Dios oye y contesta la oración de fe sabemos que todo lo que se puede incluir en la oración de fe está a la disposición de aquellos quienes de corazón buscan al Señor por medio de la oración (Mateo 21.22; Marcos 11.24; Juan 11.22).
3. Nos ayuda a crecer espiritualmente
Cualquiera que ora, habla con el Señor. Cualquiera que habla con el Señor está en su presencia; y mientras más tiempo esté con él, más será como él. “Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3.18). ¿Ha visto usted a alguno que pasa mucho tiempo con el Señor en oración sincera y ferviente que no crece espiritualmente? Por otro lado, ¿ha visto usted a alguien que no está acostumbrado a la oración que sea espiritual? ¿Verdad que no? Pasar tiempo con Dios en la oración nos ayuda a crecer a su imagen.
4. Nos protege del poder del diablo
Imaginemos a Cristo y a los apóstoles en el Huerto de Getsemaní. Mientras están entrando al huerto algunos discípulos se quedan cerca a la orilla, tres le acompañan al interior al tiempo que él va aún más adentro y se arrodilla en oración. Volviéndose a sus discípulos, él los encuentra ya dormidos. Les pregunta: “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26.40–41). Cristo vuelve a los discípulos un total de tres veces y cada vez los encuentra durmiendo. ¿Acaso debemos sorprendemos que en el momento de la prueba Cristo la soporta y los discípulos no?
Por ser el Mesías, Jesús sabía que necesitaba esa comunión constante con su Padre, el cual le daba fuerza en cada tentación y prueba. Al igual que Cristo, mientras más íntima sea nuestra comunión con el Padre tanto más frecuente y ferviente serán nuestras oraciones y seremos también más fuertes espiritualmente. ¡Aprendamos esa lección de él! El diablo está obrando cada día más para invadir la vida de los que creen en el Señor. Si a diario queremos vivir en victoria, oremos como nos enseñó Cristo.
5. Es indispensable para recibir poder
Cristo, al hablar acerca de echar fuera a cierto tipo de espíritu inmundo, dijo: “Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno” (Marcos 9.29). Veamos también acerca del poder dado a los discípulos en cierta ocasión: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4.31). El hecho de que Dios ha prometido escuchar y contestar las oraciones de su pueblo nos asegura su poder el cual está al alcance de aquellos que mantienen un contacto vivo con él por medio de la oración.
6. Trae plenitud de gozo
¿Qué fue lo que les trajo gozo a los discípulos en la casa de María cuando Pedro fue librado de la cárcel? Ellos habían orado fervientemente y sus oraciones fueron contestadas. Nunca debemos olvidar que la oración no sólo es un deber cristiano y una protección del poder del diablo, sino también es un manantial de sumo gozo para todos los santos de Dios, un gozo que no se puede obtener de ninguna otra manera.
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domingo, 1 de diciembre de 2019
¿Qué es rezar?
Rezar es “repetir vez tras vez las oraciones usadas por la iglesia”. Para recitar estas oraciones, mucha gente devota emplea el rosario para las ocasiones de rezo. Este conjunto de cuentas la usan para contar la cantidad de recitaciones. La palabra “rosario” también puede referirse al rezar mismo.
El rosario más usado está conformado por quince misterios: cinco dolorosos, cinco gozosos, y cinco gloriosos. Los cinco misterios gozosos consisten en cinco etapas de la niñez y la venida de Jesús; los cinco dolorosos, de su sufrimiento y de la crucifixión; los cinco gloriosos son de la resurrección de Jesús, la ascensión, la venida del Espíritu Santo, y la virgen María. Después de cada misterio se reza un padrenuestro, un gloria patri (gloria al padre) y diez avemarías.
La iglesia católica recomienda que se rece cinco misterios cada día. Así el padre nuestro se reza cinco veces cada día, el gloria cinco veces y el avemaría cincuenta veces. ¡Eso sí requiere devoción! ¿Pero… lo oye Dios?
¿Qué nos dice la historia?
Según la tradición de la Iglesia Católica, Santo Domingo de Guzmán introdujo el rosario al uso común como 1.200 años después de Cristo. Se cuenta que la virgen María le apareció con un rosario en la mano. Ella le dijo: «Toma, con esta arma en la mano tú y cuantos otros la empuñaren, estad seguros de la victoria sobre mis enemigos y los de la iglesia». Santo Domingo estaba luchando contra los movimientos valdenses y albigenses. La Iglesia Católica consideraba herejes a estos movimientos. A estos se refería al decir los enemigos de la iglesia.
Pero el sistema de rezar oraciones repetidas con una sarta de cuentas es de origen más antiguo. Aun antes de Cristo, el budismo usó este tipo de devociones. Los budistas todavía lo usan para repetir oraciones memorizadas, como también lo hacen los musulmanes y los hindúes. ¿Pero… los oye Dios?
¿Qué es orar?
Dios sí nos oye cuando oramos.
Orar es hablar con Dios. Es gozar comunión con Dios. Es acercarnos a su trono. Allí le hablamos a él con palabras sencillas que nacen del corazón de uno mismo. Le adoramos. Le hacemos nuestras peticiones.
El que tiene su corazón limpio de pecado por la sangre de Jesús y está entregado a la voluntad de Dios, tiene el privilegio de orar. El que no cumple estas condiciones, puede confesar su pecado a Dios. Si está arrepentido en verdad, Dios le oirá la oración y le limpiará el corazón. La Biblia dice en Hebreos 4:16: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.
¿Qué enseña la Biblia?
La Biblia habla mucho de orar. Usa las palabras «oración, orar» y sus derivados 310 veces. Pero la Biblia nunca dice nada de rezar. La palabra «rezar» ni siquiera se encuentra en la Biblia.
En Mateo 6:7-8, Jesús nos dice cómo debemos orar: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos: porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”.
Recuerda que el sistema de rezar oraciones repetidas tiene origen pagano. Nota que Cristo dijo que los gentiles (o paganos) pensaban que por sus repeticiones serían oídos. Ellos creían que había que insistir y rogarle a Dios para que los oyera. Pero Jesús no sólo dice que tales repeticiones no valen nada, también las prohíbe.
Si tenemos el corazón limpio de pecado, él nos oye la primera vez que le hacemos una petición. Pero si tenemos pecado en el corazón, no importa cuántas veces repitamos nuestra petición, no nos escuchará. El salmista reconoció este hecho en el Salmo 66:18: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado”.
Piensa en el padrenuestro de Mateo 6:9-13, la oración modelo dada por el Señor. Nota su sencillez, no usa ninguna repetición. Reconoce que todos necesitamos el perdón de Dios.
Bíblicamente hay otra dificultad grave con el rosario. La oración es una forma de adoración. Por ejemplo, en el padrenuestro, Jesús nos enseña a decir: “Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos”. Estas palabras expresan devoción y adoración a Dios. Y Dios las merece. Pero la devoción del rosario se dirige a María, y la Biblia prohíbe terminantemente la adoración a otro ser que no sea Dios: “…Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mt. 4:10).
No debemos adorar a ningún ser, sino sólo a Dios. No debemos orar a otro, sino a él. No debemos inclinarnos ante otro. No hay ni siquiera un ejemplo en la Biblia de una persona que orara a María o que le adorara. Sin embargo, el que reza dirige su culto y sus peticiones a María vez tras vez.
¿Aceptará Dios la petición de uno que le desobedece de esa forma?
La Biblia nos dice claramente que nuestra única manera de llegar a Dios es por Jesús. Jesús mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).
En Efesios 3:12 dice que tenemos acceso a Dios por medio de la fe en Cristo: “en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él”. La Biblia en ningún lugar menciona a María como medio para llegar a Dios.
Mis amigos católicos me dicen: «Nosotros estamos de acuerdo con la obra mediadora de Cristo, pero necesitamos la mediación de María entre nosotros y Cristo».
Yo no puedo hacer mejor que responder con la misma Palabra de Dios: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5).
Veamos el siguiente ejemplo para entenderlo mejor:
Del agricultor a la mesa del público, ¿cuántos intermediarios hay? Dos, ¿verdad? Los dos intermediarios son el comerciante y el vendedor del mercado.
Las oraciones del rezador
Ahora, ¿cuántos mediadores hay entre el rezador y Dios? Dos, ¿verdad? Pero la Biblia nos dice muy claramente que hay “un solo mediador entre Dios y los hombres”. Y este es Cristo.
El concepto de tener que usar a María como intercesora da a entender que Jesús es tacaño y que cuesta que nos atienda, y que María por ser “su madre humana” tiene más aceptación delante de él que nosotros. Pero esa idea es un concepto errado de Jesús. Él dio su vida por nosotros. ¿Cómo, pues, vamos a creer que él no nos atiende cuando oramos?
En conclusión, si Jesús derramó su sangre para darnos entrada a la presencia de Dios, ¿no lo despreciamos si concluimos que no basta y que necesitamos de otro medio?
Si podemos hablar directamente con Dios, ¿por qué lo vamos a hacer por medio de otra persona?
Si la Biblia dice que hay solamente un mediador entre Dios y nosotros, ¿por qué usar de otro?
Si la Biblia prohíbe orar a alguien que no sea Dios, ¿por qué hacerlo?
Si Jesús nos oye con una vez que le digamos, ¿por qué usar vanas repeticiones?
Si Dios nos ha dicho en su Palabra cómo orar, ¿por qué adoptar un sistema pagano?
Si podemos orar, ¿para qué rezar?
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domingo, 24 de noviembre de 2019
1. Dios lo ordena
2. Es la puerta de entrada a muchas bendiciones
3. Nos ayuda a crecer espiritualmente
4. Nos protege del poder del diablo
5. Es indispensable para recibir poder
6. Trae plenitud de gozo
Tales amonestaciones como: “Orad sin cesar”; “Dad gracias en todo”; “Velad y orad” y “Orad al Padre” son muy numerosas en la Biblia. Nadie puede ser obediente a Dios sin vivir una vida llena de oración.
2. Es la puerta de entrada a muchas bendiciones
El Espíritu Santo es dado “a los que se lo pidan” al Padre (Lucas 11.13). Se le promete poder espiritual al que ora con toda sinceridad (Marcos 9.29). Y además, “la oración de fe salvará al enfermo”, porque la “oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5.15–16). En vista de que Dios oye y contesta la oración de fe sabemos que todo lo que se puede incluir en la oración de fe está a la disposición de aquellos quienes de corazón buscan al Señor por medio de la oración (Mateo 21.22; Marcos 11.24; Juan 11.22).
3. Nos ayuda a crecer espiritualmente
Cualquiera que ora, habla con el Señor. Cualquiera que habla con el Señor está en su presencia; y mientras más tiempo esté con él, más será como él. “Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3.18). ¿Ha visto usted a alguno que pasa mucho tiempo con el Señor en oración sincera y ferviente que no crece espiritualmente? Por otro lado, ¿ha visto usted a alguien que no está acostumbrado a la oración que sea espiritual? ¿Verdad que no? Pasar tiempo con Dios en la oración nos ayuda a crecer a su imagen.
4. Nos protege del poder del diablo
Imaginemos a Cristo y a los apóstoles en el Huerto de Getsemaní. Mientras están entrando al huerto algunos discípulos se quedan cerca a la orilla, tres le acompañan al interior al tiempo que él va aún más adentro y se arrodilla en oración. Volviéndose a sus discípulos, él los encuentra ya dormidos. Les pregunta: “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26.40–41). Cristo vuelve a los discípulos un total de tres veces y cada vez los encuentra durmiendo. ¿Acaso debemos sorprendemos que en el momento de la prueba Cristo la soporta y los discípulos no?
Por ser el Mesías, Jesús sabía que necesitaba esa comunión constante con su Padre, el cual le daba fuerza en cada tentación y prueba. Al igual que Cristo, mientras más íntima sea nuestra comunión con el Padre tanto más frecuente y ferviente serán nuestras oraciones y seremos también más fuertes espiritualmente. ¡Aprendamos esa lección de él! El diablo está obrando cada día más para invadir la vida de los que creen en el Señor. Si a diario queremos vivir en victoria, oremos como nos enseñó Cristo.
5. Es indispensable para recibir poder
Cristo, al hablar acerca de echar fuera a cierto tipo de espíritu inmundo, dijo: “Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno” (Marcos 9.29). Veamos también acerca del poder dado a los discípulos en cierta ocasión: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4.31). El hecho de que Dios ha prometido escuchar y contestar las oraciones de su pueblo nos asegura su poder el cual está al alcance de aquellos que mantienen un contacto vivo con él por medio de la oración.
6. Trae plenitud de gozo
¿Qué fue lo que les trajo gozo a los discípulos en la casa de María cuando Pedro fue librado de la cárcel? Ellos habían orado fervientemente y sus oraciones fueron contestadas. Nunca debemos olvidar que la oración no sólo es un deber cristiano y una protección del poder del diablo, sino también es un manantial de sumo gozo para todos los santos de Dios, un gozo que no se puede obtener de ninguna otra manera.
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